Medidas tomadas en el lugar, no estimadas
La visita técnica define ancho, alto y profundidad sobre el ambiente real, incluidos desniveles de piso y aberturas. Así el placar llega hasta el techo y el escritorio no choca con el radiador.
En un departamento angosto de Villa Crespo, un placar que no entra por dos centímetros deja de ser un placar y pasa a ser un problema. Por eso cada mueble arranca con la visita técnica: se toman medidas del nicho, se revisan desniveles, zócalos y aberturas, y recién después se define si conviene un cuerpo suspendido, una cajonera lateral o una estructura de piso a techo.
Si ya tenés una idea del tipo de mueble y la madera que te interesa, podés dejarlo anotado en la solicitud y coordinamos la visita del carpintero durante esta semana.
También podés ver cómo trabajamos una pieza por dentro o volver al inicio del taller.
Cada mueble sale de una condición concreta del lugar: un nicho con desnivel, un pasillo de noventa centímetros, una pared con ventana descentrada. Estos son algunos de los escenarios que resolvemos con madera maciza en departamentos y oficinas pequeñas de Buenos Aires.
Un nicho de 2,40 metros con una viga a la vista obligó a dividir la pieza en dos cuerpos. Puertas correderas de guía superior para no perder el paso hacia la ventana y cajones interiores con fondos de paraíso.
En un pasillo lateral de noventa centímetros de ancho conviene un mueble suspendido. La tapa se apoya en ménsulas ocultas y en una cajonera de tres tiros, con pasacables al centro y zócalo rebajado para que los cables no queden a la vista.
Una pared con ventana descentrada no admite simetría, así que se divide en módulos de alturas distintas. Los estantes se calculan para soportar libros pesados sin flecharse y el sector bajo mesada se cierra con puertas de marco y panel.
En departamentos y oficinas pequeñas de Buenos Aires, el problema casi nunca es el estilo: es el hueco, la viga, la ventana descentrada o el pasillo de noventa centímetros. Trabajar a medida resuelve esas condiciones reales antes de elegir la madera.
La visita técnica define ancho, alto y profundidad sobre el ambiente real, incluidos desniveles de piso y aberturas. Así el placar llega hasta el techo y el escritorio no choca con el radiador.
Roble, paraíso o petiribí según el uso de cada pieza, unidos con ensambles tradicionales y herrajes importados de cierre suave. La terminación al aceite deja la veta a la vista y permite retoques locales.
Después de la visita recibís el desglose por material, herrajes y terminación, con las medidas de la pieza. Sin sorpresas a mitad de camino y con la posibilidad de ajustar antes de fabricar.
Si querés ver cómo se resuelven casos parecidos, recorré las piezas del taller o escribinos por la visita técnica.
Cuando el trabajo es a medida, la calidad no se mide en promesas sino en cosas concretas: que el mueble entre por la escalera, que las puertas cierren parejo después de un año húmedo, que la veta siga visible bajo el aceite. En cada visita anotamos las medidas del ambiente, las aberturas y las condiciones del lugar antes de proponer nada.
Después de la visita técnica recibís un presupuesto detallado con las piezas, los materiales y las terminaciones previstas. Si algo del ambiente obliga a cambiar el planteo —una viga, un desnivel, un caño a la vista—, lo aclaramos por escrito y no se avanza sin tu confirmación. Cada etapa queda documentada: croquis con medidas, elección de madera entre roble, paraíso o petiribí, y la terminación al aceite acordada.
No trabajamos con medidas estimadas por teléfono. El carpintero toma las dimensiones reales del hueco, revisa plomos y desniveles, y confirma que la pieza pueda subir y montarse sin sorpresas.
Cada propuesta indica la madera maciza elegida, el tipo de ensamble y los herrajes importados previstos. Si una pieza necesita refuerzos ocultos o fondos ventilados, también quedan detallados.
La terminación al aceite deja la veta a la vista y permite reparar un rayón puntual sin repintar toda la superficie. Te explicamos cómo mantenerla con paño húmedo y cuándo conviene renovarla.
Coordinás siempre con el mismo referente del taller para consultas, cambios y coordinación de la visita. Las dudas se responden por correo o teléfono, sin intermediarios ni respuestas automáticas.
Si querés revisar el detalle antes de decidir, escribinos a contact@mardomsalari.com o llamanos al +54 11 4272-1793. El taller está en Av. Corrientes 1234, Piso 8, Oficina 802, C1043 Buenos Aires, Argentina.
Este sitio utiliza cookies propias para recordar tus preferencias de navegación y mejorar el funcionamiento general de la página. No se activan cookies de análisis ni de publicidad sin tu consentimiento previo. Puedes consultar el detalle en nuestra política de privacidad.