Medidas reales, no medidas de plano
Un nicho con desnivel, una viga a la vista o una ventana descentrada cambian por completo la solución. Tomamos las medidas en el domicilio y ajustamos el proyecto a lo que el ambiente admite, no al revés.
En un departamento chico, la diferencia casi nunca está en el estilo del mueble sino en cómo se resuelve el hueco, la viga o la pared que no está a plomo. Trabajamos con roble, paraíso y petiribí, ensambles tradicionales, herrajes importados y terminación al aceite, y cada pieza se proyecta sobre las medidas del ambiente que vamos a ver.
Un placard empotrado de piso a techo o un escritorio suspendido sin patas frontales no se eligen por catálogo: se resuelven después de medir. Por eso la visita técnica es el primer paso y no un trámite previo al presupuesto. Ahí se define qué conviene en cada caso y qué no, sin agregar función que la pieza no pueda cumplir.
La madera maciza permite corregir, lijar y volver a aceitar una zona golpeada sin rehacer el mueble completo. Esa posibilidad de mantenimiento a lo largo del tiempo es la razón principal por la que muchos clientes dejan atrás la melamina hinchada por humedad o los tableros que se descolchan en los bordes.
Un nicho con desnivel, una viga a la vista o una ventana descentrada cambian por completo la solución. Tomamos las medidas en el domicilio y ajustamos el proyecto a lo que el ambiente admite, no al revés.
Roble, paraíso y petiribí se combinan con guías de extracción total, bisagras con freno y cierres de puerta importados. Son piezas estándar que se consiguen y se cambian sin desarmar el mueble.
Si querés ver cómo resolvemos piezas parecidas en otros ambientes, podés revisar el interior del taller o escribirnos desde la página de contacto para coordinar la visita.
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