El taller por dentro
Mardom Salari trabaja la madera maciza pieza por pieza en su espacio de carpintería fina en Buenos Aires. No hay línea de montaje ni producción en serie: cada mueble se arma sobre el banco, se ajusta a mano y se termina en el mismo ámbito donde se cortó la primera tabla.
Sobre el banco conviven virutas, formones, cepillos y herrajes importados que se integran a los ensambles tradicionales. Las maderas habituales son roble, paraíso y petiribí, elegidas por su veta y por cómo responden al uso diario en departamentos y oficinas pequeñas. La terminación al aceite se aplica ahí mismo, en varias manos y con lijado entre una y otra, para que la superficie quede protegida sin perder el tacto de la madera.
El orden del lugar también ordena la información: fondo crema, tonos nogal y verde oliva, y fichas simples que describen cada pieza sin adornos. Es un taller, no un local de venta, y el ritmo de trabajo lo marca la madera.